Jaque al fracaso escolar

niño ajedrezPeón cuatro Rey. Pablo mueve ficha y ya no puede volver atrás. Es una de las múltiples jugadas por las cuales podría haber empezado la partida. Está tan concentrado que no se da cuenta de la gente que está alrededor expectante y disfrutando de este apasionante juego de estrategia.

Y cada vez que practica este deporte desde los 4 años, no es consciente de los múltiples efectos beneficiosos que está teniendo sobre él. Efectos ya expuestos en varias ocasiones por diversos medios de difusión y sobre los que volvemos a insistir a raíz de los últimos descubrimientos científicos.

Desde el punto de vista intelectual, se ha demostrado que jugar al ajedrez durante varios meses aumenta el cociente intelectual, facilita la concentración (no sólo en niños hiperactivos y con déficit de atención como se ha descubierto recientemente), y potencia la memoria. Además, mejora su creatividad, el pensamiento lógico y la intuición que en el futuro les ayudará a la solución de problemas en su vida cotidiana.

Desde el punto de vista emocional, desarrolla cualidades importantes para el éxito como son la inteligencia emocional controlando la impulsividad o favoreciendo la empatía, es decir, el reconocimiento de las emociones sin necesidad de palabras. También enseña a planificar y a tener capacidad de decisión. Esto se puede extrapolar también a cualquier área de la vida, ya que con la toma de decisiones se dan cuenta de que son responsables de sus propios actos y de que deben aceptar las consecuencias. Además, les genera confianza en sí mismos y autoestima.

Y por último, pero no menos importante, desde el punto de vista humano desarrolla cualidades que van a necesitar en su vida adulta junto con las emocionales, como la ética, ya que para jugar se tienen que respetar las reglas, el resultado y los oponentes. Promueve la honestidad, la integridad y el afán de superación del jugador, cualidades que deberían tener todos aquellos que aspirasen ya de pequeñitos a tener algún cargo de poder o liderazgo cuando nosotros sólo estemos en condiciones de jugar al ajedrez. También ayuda a saber perder, a aceptar las derrotas, y a superar las frustraciones o aceptar los contratiempos que se van a encontrar en la vida cotidiana durante su crecimiento como niños y más tarde como adultos.

Tan buenas y conocidas son las cualidades del ajedrez en los niños, que la Unesco recomendó ya hace más de 15 años su introducción en los programas escolares de enseñanza primaria y secundaria; y algunos colegios ya lo han introducido como asignatura obligatoria.

Por lo tanto, como pediatra ex-jugadora de ajedrez recomiendo fervientemente promover este juego tan completo entre nuestros pequeños, enseñándoles que hay un juego alternativo o complementario a los modernos videojuegos que, además de ofrecerles los beneficios anteriormente expuestos, puede ayudarles a prevenir enfermedades en el futuro tales como el Alzheimer y otras demencias. Como se puede ver, incluso desde el punto de vista médico tiene sus aplicaciones.

Publicado el 23 de marzo de 2013 en el Diario Información de Alicante.
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